17 de Septiembre de 2007

La amistad en la red

¿Han perdido calor las relaciones humanas? Puede que no se esté ante una comunicación tan fría como dicen. Lean, si no, la historia que propone la autora, psicoanalista de profesión. Quizá presagie una comunicación de más calidad, menos posesiva, menos imperativa y más independiente.

Teléfonos móviles, ordenadores, fax, correo electrónico, Internet, etc. sirven para comunicarse en muy poco tiempo con quien se quiera, pero también con quien se odia. Así como hace le hace a uno receptor de aquellos que le buscan. Se pueden recibir llamadas amistosas, pero también insoportables, misteriosas ¿Influirá esto en la forma de entablar una amistad?

Amor virtual
Una amiga le cuenta que ha conocido a través de Internet a una persona muy especial, con quien se siente muy a gusto contándole sus cosas porque nunca la censura y siempre le dice palabras agradables. Poco a poco, esta amistad va creciendo. En pocos meses es posible que su amiga lo primero que haga al llegar a casa sea encender su ordenador y mirar el correo electrónico.

Seguro que esa persona prefiere mantener esta relación en secreto o, al menos, evitar que se entere su pareja. Pues le puede preocupar que él pueda enfadarse al pensar que ella prefiera hablar con un desconocido antes que con él. De un tiempo a esta parte sólo discuten y no se escuchan.

Por este nuevo amigo se siente acompañada, pero no invadida; escuchada, pero no criticada. Puede contarle incluso lo que le ocurre con su pareja. Él también le confía todos sus asuntos personales de una forma tierna y cariñosa. La distancia promueve el intercambio de intimidades. Al principio ella odiaba el ordenador. Había sido idea de su pareja que este artefacto entrara en casa, pero ahora está encantada con las posibilidades de establecer nuevas amistades.

Esta historia que hace tiempo parecía casi de novela fantástica, es ya algo muy habitual en la propia realidad cotidiana.

La amistad
La amistad tiene su origen en una necesidad vital del yo que busca a otro para compartir intereses y frustraciones, secretos y deseos, lo busca para escuchar y para escucharse. Pertenece al incontrolable mundo de los afectos y sólo el inconsciente sabe qué afinidades misteriosas se dan cita en esas corrientes subterráneas del psiquismo para que dos personas se reconozcan como amigas.

El origen de la amistad es oscuro, pero se pueden observar sus características y la forma de manifestarse. Tan antigua como la Humanidad, se adapta a la vida moderna utilizando todos los instrumentos a su alcance para mostrarse ¿No serán los teléfonos móviles, por ejemplo, una forma de decir al otro que se está ahí disponible para lo que quiera contarle? Pese a las apariencias, se podría decir que los móviles están al servicio de una actitud rebelde contra la vida actual que deja poco tiempo para charlar con los amigos.

Construir al otro
Estos nuevos modos de comunicación alejan el cuerpo del otro, pero estimulan la fantasía; se pierde el contacto piel a piel, no es visible la cara del interlocutor, incluso a veces no se sabe cómo es: sólo llega su voz, que es lo más inmaterial que produce el cuerpo. Pero uno viste esa voz, la da un cuerpo imaginando al otro en función de cómo habla.

La mayoría de las veces uno se equivoca, porque en esa operación de materializar la voz se vuelcan los deseos y fantasías que se poseen. Se construye al otro con materiales de la propia historia, y él hace lo mismo con uno.

Para poner distancias
La amistad tiene también esta función de espejo en el que da placer mirarse. Por eso quizá a la amistad le convenga mantener una cierta distancia. Es frecuente que llegue la disputa después de haber pasado mucho tiempo juntos, como si hombres y mujeres padecieran de una antigua nostalgia por confundirse el uno con el otro para después sentir el deseo de separarse, de poner distancia e intentar saber quién es quién.

La amistad se expresa de forma diferente según el sexo. Los hombres comparten lo que se asocia al mundo externo: trabajo, deporte, etc. Las mujeres prefieren mirar a su mundo interno y hablar con las amigas de la familia, de su cuerpo,… Quizá la tecnología ayude a modificar los estereotipos ¿Se imaginan si la persona que su amiga encontró en Internet fuera su marido?

Las comunicaciones abrirán nuevos caminos a nuevas amistades, incluso a viejos conocidos que esperan al otro lado de la línea o en algún punto de la Red; al otro lado de la pared o en la propia habitación.

Obtenido de: Mundogar

Publicado por andres a las 3:48

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